martes, 27 de octubre de 2009

Había una vez una chica que se llamaba Dora, y un señor que no tenía nombre, porque lo llamaban roedor. Otra chica abrió varios libros verdes y se encontró con ellos. Los conoció más que a sus seres más queridos, supo cada detalle de sus vidas. Aprendió palabras de otra época, y las usó como si fueran "dame 1/4 de milonguitas". Las repite, las anota; de vez en cuando las piensa. Y, si no se le nubla la vista, o le duele la cabeza, o le cosquillea el brazo, se ríe.

jueves, 1 de octubre de 2009

Escuchado de la mesa de al lado en un bar

-Me aconsejó que le diga a Leo que no le estoy poniendo un castigo, que no lo llame penitencia. Que lo llame "transformación de hábitos", así se lo toma de otra manera.
Ah! y también me felicitó, dice que estoy hablando mucho mejor, y siendo menos violenta con las palabras-

je... transformación de hábitos. te voy a transformar todos los hábitos te voy a...

Cosas que pensó una tal Vera

Soy entre. Ni de, ni contra, ni desde, ni hasta. Lo uno y lo otro, a y b, amarillo y negro. Vos, y vos también. O ninguno. El mar y la montaña, salada y dulce. Porque aunque no parezca, puedo ser dócil; un corderito que le dicen. En verdad, soy además, hasta que viene algún Don Nadie y me dice que no. Que basta de conjunción. Viva la disyunción. No me parece.